Densidad inestable

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Tokujin Yoshioka – Installation en Design Miami 2007

Una densidad inestable, táctil, moldeable, sensible,invisible, inmaterial… Es lo que logra transmitir Tokujin Yoshioka con cada una de sus obras. Todas ellas hablan de un espacio sensible al cambio desde la propia materia que lo construye. La arquitectura ha considerado hasta ahora que su densidad cambiaba con el uso, con el número de personas que la ocupan, o bien que aquella era el resultado de una construcción de superposiciones materiales, pero siempre con una masa/volumen terminada. Sin embargo, es posible escenificar espacios cambiantes, diseños industriales alterables o arquitecturas que transmitan esa capacidad sensible de cambio, entendida desde la propia materia. Elementos amontonados, volátiles, dejados caer, solidificados compuestos de aire, luz o vacío. Un cambio de perspectiva sobre el espacio ocupado y construido.

HUELLAS IV. TERREMOTOS. ARQUITECTURA AUTOMATICA-IV

3.- LA ARQUITECTURA AUTOMATICA DEL TERREMOTO. EL URBANISMO DEL TERREMOTO

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Al no existir una necesidad de uso, ni ningún condicionante, económico, topográfico, o de cualquier otro tipo. El urbanismo que genera un movimiento de tierras es siempre una posibilidad encontrada de diseño. Es como si alguien hubiera decidido diseñar con geometría caótica la ciudad dando prioridad a elementos que normalmente no son prioritarios.

Viendo los resultados de estas ciudades, uno puede reflexionar en la rigidez de las normativas urbanas actuales. El terremoto propone que la ortogonalidad del urbanismo y la edificación se salpique de diagonales, edificios que se tumban sobre otros describiendo espacios interesantes, elementos verticales que ahora definen la nueva línea horizontal. Extensos espacios vacíos que predominan sobre la edificación, y que provocan, por fin, la deseada “ciudad homogénea” que parece obsesionar a los urbanistas madrileños. Una topografía heterogénea como posible elemento de colonización de la manzana. Viviendas que ahora se accede a ellas desde la cubierta. Edificios que pueden perder una planta sin inmutarse y aun mantener su morfología y lenguaje. En definitiva, un urbanismo libre y colonizador de espacios. Una ciudad que se desparrama.