Sobre investigación

Laboratorios mentales

Los gurús de referencia, el gobierno e incluso organismos supranacionales invocan a la investigación con tal frecuencia, que es de esperar que, con la inercia de las estrategias de gran escala, la investigación se incorpore lentamente al paisaje laboral.
Posiblemente, la primera medida visible sea la inoculación de departamentos de I+D entre el castigado tejido empresarial. Pero engranar una actividad tan volátil en una maquinaria tan tosca no va a ser fácil, por mucho departamento de innovación que haya germinado entre las oficinas de los polígonos industriales del extrarradio.
No se trata de un problema de asignación presupuestaria solamente, claro. Serán las mismas personas las que pasen del incentivo monetario al incentivo creativo. Pero, ¿podrán aguantar la desconfianza segregada entre sus colegas, durante los periodos de improductividad, propias de estos procesos?.

Entre las actividades investigadoras de la que he sido testigo en primera persona, puedo contar las construcciones en forja de mi abuelo o las variopintas técnicas de venta de mi padre. Eran tentativas, sin duda, pero se parecían más a reproducciones de modelos conocidos que a incursiones en lo desconocido. Los guisos de mi madre, que ella a veces llamaba convenientemente “experimentos”, prevenían en realidad de la falta de alguna materia prima, o la sustitución por otra que sí tenía a mano.
La cocina es el laboratorio doméstico y apuesto que el escenario primero de los primeros ensayos de investigadores notables. Steven Spielberg cuenta que siendo niño, su madre le ayudó a provocar una explosión en la cocina, con una olla a presión llena de tomates que hizo saltar por los aires.
Cada uno tiene su propio laboratorio más o menos rudimentario o desatendido, en una cocina mental que está presente y disponible para ser usado en caso de emergencia, pero que no participa en casi nada de lo que se cuece. Es de esperar que no andemos sobrados de consideración hacia aquellos que la usen con frecuencia.

 

El cuñado abogado

Las tasas de éxito de los proyectos de investigación son por naturaleza, bajas. Si se acertara casi siempre, no sería investigación. Esta actividad conlleva asumir unas posibilidades de frustración altas y los investigadores sobre los que se escriben biografías son (o eran) personas con firme determinación y extraordinariamente persistentes en su búsqueda. A los investigadores profesionales –pues en realidad toda actividad humana tiene alguna componente de experimentación–, los asociamos comúnmente a fuertes vocaciones personales.

Ahora bien, si se pretende la extensión de la investigación en la sociedad, paralelamente a esa cultura de la innovación, aflorarán problemas derivados de la naturaleza no lineal de la actividad. Una actividad en las que el reconocimiento o remuneración ni es regular, ni suelen presentar una tendencia en ningún sentido. Por descontado que el fracaso es una posibilidad asumida, mal que bien, por el investigador. Aun cuando no sea fácil digerir que se haya dedicado años de trabajo a averiguar que ese no era el camino. Pero me pregunto si su círculo social va a aceptar y alentar la continuación del esfuerzo igualmente. Cuando el éxito es lo único que tiene visibilidad, ¿con qué recursos contarán cuando no se cumplan las expectativas?. Nassim Taleb lo expresa así en un divertido pasaje, en el que sintetiza una escena seguro que familiar para los dedicados a la investigación (tanto más familiar cuanto más dependa su trabajo de alguna subvención del Ministerio):

Every morning you leave your cramed apartment in Manhattan’s East Village to go to your laboratory at the Rockefeller University in the East Sixties. You return in the late evening, and people in your social network ask you if you had a good day, just to be polite. At the laboratory, people are more tactful. Of course you did not have a good day; you found nothing. You are not a watch repairman. Your finding nothing is very valuable, since it is part of the process of discovery -hey, you know where not to look. Other researchers, knowing your results, would avoid trying your special experiment, provided a journal is thoughtful enough to consider your “found nothing” as information and publish it.
Meanwhile your brother-in-law is a salesman for a Wall Street firm, and keeps getting large commissions -large and steady commissions. “He is doing very well,” you hear, particularly from your father-in-law, with a small pensive nanosecond of silence after the utterance- which makes you realize that he just made a comparison. It was involuntary, but he made one.
Holidays can be terrible. You run into your brother-in-law at family reunions and, invariably, detect unmistakable signs of frustration on the part of your wife, who, briefly, fears that she married a loser, before remembering the logic of your profession. But she has to fight her first impulse. Her sister will not stop talking about their renovations, their new wallpaper. Your wife will be a little more silent than usual on the drive home. This sulking will be made slightly worse because the car you are driving is rented, since you cannot afford to garage a car in Manhattan. What should you do? Move to Australia and thereby make family reunions less frequent, or switch brothers-in-laws by marrying someone with a less “successful” brother?
Or should you dress like a hippie and become defiant? That may work for an artist, but not so easily for a scientist or a businessman. You are trapped.
You work on a project that does not deliver immediate or steady results; all the while, people around you work on projects that do. You are in trouble. Such is the lot of scientists, artists, and researchers lost in society rather than living in an insulated community or an artist colony.
Taleb, Nassim Nicholas (2007) The Black Swan: the Impact of the Highly Improbable

Propagar la investigación entre los mortales, fuera del territorio mítico, necesitará el apoyo de las personas aledañas, para poder hacer viables proyectos personales plenos.

Póngame una hipoteca, por favor

La trasposición de mobiliario ha dado pie a muchas propuestas de relectura de códigos espaciales.

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En las fotos: oficina bancaria de la firma PostBank en Rotterdam, en clave bar de copas. Tras los empleados del banco -sentados en taburetes frente a una mesa/mostrador-, hay una vitrina de llena de botellas de agua con el logo del banco

No ha lugar

En este país del que hablo, todo el espacio es privado. Todo. El problema de suelo fue tan acuciante, que no hubo más remedio que hacer disponible todo el existente para construir casas.

Entre los intersticios de las casas (conexiones mayormente) se contaba sin embargo, con artilugios que servirían como válvulas de escape para cuando fuera posible. Cuando las viviendas estuvieran vacías (la mayor parte del día), su espacio era ocupado por una de estas máquinas, que se desplegaba y extendía, para alojar cualquiera que fuera el evento público programado.

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Plaza en Almere, Holanda. A este artefacto, un puente grua, puede  añadirsele otros sistemas que posibiliten la instalación de un escenario. El espacio público, o mejor, el espacio común está aquí geométricmanete tabulado y sus posibilidades son ‘perfectibles’, ‘implementables’, cambiables y móviles.

De esta manera se hacía hueco entre las casas desalojadas, y el espacio quedaba liberado para que se produjera el encuentro. Sólo indicios de conexiones quedaban de la previa colmatación de viviendas: conductos, hubs, canalizaciones y otras redes.

más estancias adoptivas

Una vez más la población asume la labor de vitalizar un espacio abandona<!–[if gte vml 1]> <![endif]–><!–[if !vml]–><!–[endif]–>do a su suerte.

LONDRES

2006abendua26-30-london-714.jpglondres, bajos del teatro nacional

Los bajos del teatro Nacional de UK, Londres. Como en tantas otras ocasiones, el monopatín se adueñado de los desniveles pronunciados.

MADRID

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Las paredes se transforman en campo de juego, la escalada horizontal (buzler) pretende dar valor a la piedra y a la pedazo de viga-monumento-pasarela del planetario.

Y cómo no, todo lugar y momento es bueno para reivindicar un espacio para la ciudadanía : Madrid Noche en Blanco 2007 c\Alcala frente a Banco de España

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Y

SURESTE DE FRANCIA

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Publicidad en movimiento, lo comercial inconsciente.