Aperitivo de lo decadente

Warhol

Fotografía  de la exposición ‘Warhol sobre Warhol’,  Casa Encendida,  Enero 2008

La vida es para Warhol algo horrible, por ello es la muerte el eje de la redención. Warhol es un artista de la desesperación, alguien que no confía en algo que fuera común, un experto en profilaxis. Las imágenes movidas, casi temblorosas, protegen frente al acelerado paso del tiempo. La detención es la estrategia warholiana; en un mundo de velocidad, él aparece como un secreto neoclásico, alguien que confía en los gestos congelados, en lo teatral, en lo deliberadamente decadente.

Si acaso hay alguna tragedia en Warhol será en reducir las imágenes a cadáveres, a ‘superstars’ crepusculares (automáticas). El mito es sometido a hibernación. “¿Qué es la vida? Te pones enfermo -anota en sus ‘Diarios’ con aparente frialdad- y te mueres. Eso es lo único que se puede hacer, estar lo más ocupado posible”. Warhol es un incansable; son raros los días en los que no trabaja (blog). Una jornada excepcional en la que hace el vago es porque se pone a pensar en las polillas de su alfombra. La imagen de lo que es devorado casi a traición paraliza a este artista, que retrata con la superficial despreocupación de un médico.

Warhol está ocupado para no pensar en la destrucción irremediable. El arte exorciza la catástrofe: Marylin contra las polillas.

Arquitectura contra decadencia …. ¿o con  decadencia?

Escrito generador de próxima entrega. En seis palabras:

arquitectura – ruina – decadente – posible – fetiche – codificado

Aperitivo de lo decadente

 

Fotografía extraída del catálogo de la exposición ‘Warhol sobre Warhol’,

que tuvo lugar en la Casa Encendida en el mes de Enero.

 

 

La vida es para Warhol algo horrible, por ello es la muerte el eje de la redención. Warhol es un artista de la desesperación, alguien que no confía en algo que fuera común, un experto en profilaxis. Las imágenes movidas, casi temblorosas, protegen frente al acelerado paso del tiempo. La detención es la estrategia warholiana; en un mundo de velocidad,  él aparece como un secreto neoclásico, alguien que confía en los gestos congelados, en lo teatral, en lo deliberadamente decadente.

 

Si acaso hay alguna tragedia en Warhol será en reducir las imágenes a cadáveres, a ‘superstars’ crepusculares (automáticas). El mito es sometido a hibernación. “¿Qué es la vida? Te pones enfermo -anota en sus ‘Diarios’ con aparente frialdad- y te mueres. Eso es lo único que se puede hacer, estar lo más ocupado posible”. Warhol es un incansable; son raros los días en los que no trabaja (blog). Una jornada excepcional en la que hace el vago es porque se pone a pensar en las polillas de su alfombra. La imagen de lo que es devorado casi a traición paraliza a este artista, que retrata con la superficial despreocupación de un médico.

Warhol está ocupado para no pensar en la destrucción irremediable.  El arte exorciza la catástrofe: Marylin contra las polillas.

Arquitectura contra la decadencia. 

 

Escrito generador de próxima entrega. En seis palabras:

Arquitectura – ruina – decadente – posible – hiper – codificada